miércoles, mayo 5

Que seas feliz en mi día

Parece que volvió el frío y la parada del Bus estuvo llena de gente con paraguas. Te esperé bajo la lluvia y un enorme reloj que marcaba los minutos que pasaban y que yo miraba nerviosa porque los pies comenzaban a enfriarse, y por supuesto, vaticinaban el primer estornudo del día.
Ahora me medio adormezco apoyada en mis piernas, que visten el final de una falda mientras oigo al viento colarse por la ventana. Definitivamente las canciones tristes no son para los días en los que duermes sola.