martes, enero 19

Olvidando

Hoy el reloj de mi cocina me ha dicho que no le recuerde nunca jamás. Que deje de manejar sus agujas a mi antojo, girándolas desesperadamente de izquierda a derecha sin rumbo fijo, sin razón, sin consciencia.
Que no manipule sus momentos creando partos a diario para hacer nacer lágrimas saladas en mis ojos, o incluso, que evite secar las que ya murieron. Basta de infectar mi vida con la muerte de las horas, sus hijos y nietos, pequeños minutos e insignificantes segundos.

Ya se hizo el funeral a la felicidad pasada, aunque no se guardó silencio por ella.

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