lunes, noviembre 23

Posos

Cuando terminé el último trago lo primero que ví fueron los posos que el té había dejado en el fondo de la taza. Nunca me lo había planteado pero las figuritas que formaban eran muy interesantes. Había una que parecía un pequeño koala, y otra un coche. Más alejada, una gran hoja doblada parecía una cabaña y, a su lado, unos pequeños trocitos alargados que se asemejaban a una pequeñe arboleda. Mirándolo todo, parecía que unas personas fueran de vacaciones a una casita en un bosque australiano bajo la mirada de los animales que no entienden quiénes son esos que invaden su hábitat para disfrute personal. ¿Y si en lugar de esa historia los posos me estaban diciendo algo, cosas que no podía ni imaginar de no ser unos ojos entrenados para ello? Uff.. Aquel vértigo desapareció al recordar el fantástico sabor de aquel fabuloso té.