lunes, octubre 26

El gorrion que no sabía a volar.



Y otra vez ocurrió, una vez mas se repite el mismo sueño, después de 6 días...
Allí estaba yo como todos los días recorriendo mi camino a casa pero esta vez al revés y no se por qué. Estábamos yo y mi bici a media tarde, hacía un poco de calor y tenia prisa por llegar a mi lugar, mi destino.
Iba tarareando esa canción, solas en plena calle cuando repentinamente al cruzar la esquina lo divisé, alli estaba el, en manos de una dueña. Enganchado, torturado, ATADO. Comprendí enseguida que algo pasaba. ¿Cómo puede una cosita tan pequeña llevar una cuerdita en su insgnificante cuello? No lo sé, pero estaba sucediendo.
La viva canción empezó a embalarse e inesperadamente lo asusté y se liberó.
La señora empezó a angustiarse y gritaba... ¡Cuidado!, ¡No!,¡Detente!
En un momento todo se condensaba en mi mente.
No sabía volar. Y saltaba, saltaba mucho.
Ni siquiera me detuve y conseguí alcanzar la salida por un huequito minúsculo.

...
...
...
¡Pii!¡Pii! ... ... ¡Pii!¡Pii!...
Las siete y cuarto.
Mis inquietantes ojos se abren para descubrir la realidad, y una vez mas me digo...Patricia, lo has vuelto a soñar, por sexta vez lo volviste a ver.
Y cada vez que se me cruzan en mi camino los observo con una estupefacción estupefacta que incluso todas las noches sigo concentrandome en ese humilde volátil.

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