sábado, agosto 29

Lo volví a hacer...

De repente me descubrí removiendo en un viejo cajón que suponía olvidado. Encontré olores húmedos, salados, antiguos, terrosos, mojados, edulcorados e incluso algunos hirvientes. Debajo de todos ellos un par de exánimes abrazos que se debieron extraviar aquella noche de hace un par de inviernos. Encima del desfallecido gesto descansaban como mínimo un centenar de lágrimas, antiguas compañeras de viaje mías. Continué la expedición cruzándome con besos de verano, besos de espalda, de agua salada, de sandía, de lluvia y de despedidas a la vez que un pequeño tarro de saliva destinada a unas cuantas palabras de anhelo, de recuerdo, de decir te quiero, de ganas, de echar de menos. Y entonces comprendí que mi descuidado y abandonado cajón no era otra cosa que un vertedero de todos los instantes de los que alguna vez huí. Entristecí tanto por la muerte de todos ellos...






lunes, agosto 17

[...]Tres mentiras


Para aquellos que se paren a leer esto:


Podría contaros unas cuantas mentiras.

Unas cuantas mentiras o una sola muy grande. Tan grande que no hiciese falta pulir los pequeños detalles para que resultase creíble.

Por ejemplo: Soy completamente feliz. Me gusta estar aquí, viendo cómo me sonríen todos cuando me acerco hasta ellos. Sabes que el calor no es un problema para mí. Disfruto con las altas temperaturas. Mi termómetro personal considera que los cuarenta grados centígrados no dan sensación de sofoco.

¿Sirve?

Otra: me siento realizada. Porque sé que lo que hago es útil. Porque con lo que hago ayudo a otros. Porque no tienen nada y yo lo tengo todo.

¿Sirve?

La última: me encanta cómo estas personas afrontan el día a día. No saben lo que es quejarse y ni tan siquiera se les escucha llorar.

¿Sirve?

Por supuesto, las tres son pequeñas mentiras.

El ejemplo de la grande sería algo parecido a esto:

No me he equivocado. No tenías razón. Sé separar perfectamente lo que soy y de dónde vengo de lo que en estos momentos estoy viendo y el lugar en el que estoy.

¿A que suena convincente?Soy una luchadora, ya sabes.

domingo, agosto 9

Libre

Tiempo para mi, tiempo de caminar por calles en las que nadie presta atención a mis pasos, pasos que siguen adelante, que disminuyen, pasos que dan vueltas o retroceden…. De esas tardes en las que miras de todo sin prestar atención a nada y de esas en las que una ráfaga te hace cambiar la expresión y tornarla a esas que llaman de admiración o duda… Admirada porque sé que sola no estaré mal y porque no necesito a nadie para guiar mi camino, eso lo aprenderé a hacer con tiempo de practicas desde la mañana hasta la noche. No es que no quiera pero deseo estar sin todos ellos, necesito ser libre y sin ellos lo conseguiré sin pautas que me aten, sin avergonzarme y esconderme para hacer lo que quiero y siento, porque mi alma ansia el volar libre sin mirar atrás…
Dubitativa porque gracias a cada experiencia vivida aprendo a respetar el silencio en una conversación absurda, a pensar antes de responder a preguntas estúpidas y no sé si pensaran en mi duda de que mi persona lo haga algún día, quizás uno de esos en los que se hacen planes porque… estamos atrapados entre muros de falsedad e hipocresía convertida en personas… Alguna que no se merece un maldito recuerdo pero son experiencias que hacen recordar la ley de causa y efecto.